AME2500. BARCELONA (ESPAÑA), 18/06/2022.- Fotografía de archivo fechada el 18 de junio de 2022 que muestra al director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel mientras dirige La flauta mágica de W.A Mozart, en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona (España). Dudamel dejará la orquesta Filarmónica de Los Ángeles para incorporarse a la Filarmónica de Nueva York al término de su contrato en 2026, anunció este martes el propio director en un comunicado difundido a través de sus redes sociales. EFE/ Alejandro García /ARCHIVO

La gira internacional de Gustavo Dudamel junto a la Sinfónica Nacional Juvenil de Venezuela, uno de los proyectos más emblemáticos del sistema musical venezolano, ha sido suspendida debido a las nuevas restricciones aéreas que afectan al país. La noticia cayó como un balde de agua fría tanto para los músicos como para el público que esperaba verlos en escenarios de Europa y América. Y es que esta gira no solo representaba una serie de conciertos, sino el sueño y el esfuerzo de cientos de jóvenes que encuentran en la música un camino de transformación social.

La cancelación se produce tras la imposibilidad de concretar vuelos seguros y viables hacia los destinos previstos. Varias aerolíneas internacionales han reducido o suspendido operaciones con Venezuela por temas logísticos, regulatorios y de conectividad, lo que ha dificultado la planificación de viajes a gran escala. Para una agrupación de este tamaño —integrada por decenas de músicos, técnicos, coordinadores y equipos de producción—, las rutas disponibles simplemente no son suficientes para garantizar un traslado adecuado y puntual.

Para los integrantes de la Sinfónica Nacional Juvenil, esta gira era mucho más que una oportunidad artística. Muchos de estos jóvenes llevan años formándose en núcleos del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, un programa reconocido mundialmente por su impacto social. Presentarse de la mano de Gustavo Dudamel en salas icónicas del mundo representa un hito académico, profesional y personal.

Ensayos, audiciones internas, preparación física, clases intensivas, proceso de selección de repertorio, coordinación logística… detrás de cada concierto hay meses de trabajo. La suspensión significa también un retraso en la visibilidad internacional que estos músicos merecen y por la que han trabajado con una disciplina admirable. Sin embargo, tanto Dudamel como el equipo organizador han sido claros: la gira no se cancela por falta de voluntad, sino por condiciones ajenas completamente a la organización.

El Sistema, como se le conoce popularmente, es uno de los mayores orgullos culturales de Venezuela. Ha sido la cuna de destacados músicos a nivel mundial, incluyendo al propio Dudamel, y ha servido como plataforma de formación para miles de jóvenes en todo el país. Sin embargo, aunque mantiene su fuerza pedagógica y comunitaria, no está exento de los efectos de la situación social y económica nacional.

Las limitaciones de movilidad han afectado giras, intercambios y proyectos internacionales que antes se realizaban con más regularidad. En este caso, la ausencia de vuelos directos, las conexiones inestables y los altos costos operativos hicieron inviable la realización del viaje. La suspensión deja en evidencia cómo los problemas de conectividad aérea pueden repercutir directamente en el desarrollo cultural de un país.

Dudamel, quien siempre ha llevado la bandera del talento venezolano a los escenarios más importantes del mundo, expresó su tristeza por la situación, pero también su compromiso de buscar alternativas. Entre los músicos y seguidores, se comenta que la gira podría reprogramarse cuando existan condiciones más favorables, o incluso transformarse en un formato híbrido que incluya conciertos locales transmitidos internacionalmente.

Su mensaje ha sido claro: la música no se detiene. Aunque el tour no pueda realizarse en este momento, la energía, el talento y el trabajo de la orquesta siguen intactos. El director ha animado a los jóvenes a mantenerse enfocados, recordándoles que la música es precisamente una herramienta para resistir, sanar y avanzar.

Lo ocurrido con esta gira es también un recordatorio de lo frágil que puede ser el acceso cultural cuando existen barreras de movilidad. Los conciertos internacionales no solo permiten mostrar el talento venezolano, sino también crear intercambios culturales, abrir puertas profesionales y fortalecer la presencia del país en el mundo artístico.

Mientras se buscan soluciones y nuevas oportunidades, la suspensión deja una mezcla de tristeza, frustración y esperanza. Tristeza por lo que no pudo ser; frustración por las limitaciones que escapan al control de los músicos; y esperanza porque, si algo ha demostrado la Sinfónica Nacional Juvenil de Venezuela, es su capacidad de renacer una y otra vez, incluso en los momentos más difíciles.

La música continúa, aunque el avión no haya despegado.

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